Testimonio de Pentecostés

19 Junio 2019
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Testimonio de Pentecostés

Mi vida fue tocada por los Cuidados Paliativos desde pequeña, sin saber que esta disciplina de la medicina existía. Tenía a mis dos abuelas por enfermedades en cama, y desde pequeños mis papás nos enseñaron a participar del cuidado de ambas, aunque debo confesar que a veces nos escondíamos para que no nos vieran (cosas de niños).

Al  empezar a estudiar medicina (por eso que estudian algunos jóvenes medicina, para tratar de curar a todos) me aleje un tanto de la iglesia, uno siempre pone excusas y no saca el tiempo para lo más importante.  Cuando hice el internado, entre nuevamente en contacto con los Cuidados Paliativos, de una manera indirecta porque sabía sin saber que existía esa disciplina en la medicina, atendiendo pacientes con cáncer en fase avanzada que dentro de sus necesidades tenían el estar con sus familias, pensé que debía existir alguna disciplina en la medicina que ayudará a los pacientes con sus necesidades y ahí descubrí a los cuidados paliativos.

Hoy en el marco de la vigilia de Pentecostés, como puedo yo relacionar el trabajar con la eventual muerte de mis pacientes desde mi fe, primero que todo cada uno de nosotros, los que trabajamos en paliativos, debemos entender que todos vamos a morir, segundo es entender que el paciente y su familia (a los que les cambia la vida con el diagnóstico) no solamente tendrán necesidades físicas, sino que también tendrán necesidades emocionales, sociales y espirituales, y que todos debemos aprender a atender estas necesidades.

Yo lo veo desde el Don de la Piedad, que no es ver, como dice el Papa Francisco, al paciente con lástima, es ver la relación del amor de Dios para con ese paciente que sufre, que a veces nos trasmite más fe el paciente, de la que tenemos nosotros.

 

Mirian Gonzales

Doctora en cuidados paliativos  

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